
Hannah Montana, de niña prodigio a fenómeno global
Miley Cyrus
En tres años, la protagonista de Hannah Montana ha pasado de ser el último fichaje televisivo de Disney a convertirse en el ídolo juvenil del momento. Con 16 años, recela de ser un espejo para tantos adolescentes aunque saborea el éxito global de su serie y su música, ahora en la gran pantalla.
Es la locura. Las recientes presentaciones en Europa de su primera incursión en la gran pantalla han demostrado que, allá por dónde pasa, legiones de fans infantiles y adolescentes se desgañitan gritando su nombre, lloran al borde de la histeria si les mira o les sonríe y se quedan sin aliento si consiguen el autógrafo anhelado. Junto a los chavales, una multitud de padres complacientes no acaba de dar crédito a sus ojos. El fenómeno Hannah Montana es de tal alcance, que hasta algunos periodistas pierden los papeles en sus encuentros profesionales con ella –al grito de “nosotros también somos padres”–, con tal de conseguir un souvenir firmado por el ídolo de su prole. Lo que sea por no decepcionarla.
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